Con un ángulo de visión de 130º, su diseño incluye tres partes: una peana que sirve de base, una estructura vertical que puede moverse ligeramente y un cabezal que incorpora el sensor de imagen, y un LED de notificación. Funciona a través de un adaptador de corriente y puede colocarse sobre un mueble o fijarla a la pared con el accesorio que viene en su caja.

Para configurar la cámara e integrarla en la red Wi-Fi de casa —admite las frecuencias 2.4 y 5 GHz— hay que descargarse la aplicación Kasa Smart que se encuentra disponible tanto para dispositivos Android como iOS. El funcionamiento de la app es sencillo e intuitivo, y sus posibilidades diversas: vídeo en directo, opción para aplicar zoom, recibir notificaciones en el caso de que la cámara detecte movimiento o sonido, programar grabaciones o delimitar zonas de actividad dentro de una imagen. Al integrar audio bidireccional, esto nos permite comunicarnos con las personas que veamos a través de la cámara de videovigilancia desde el teléfono móvil.

Graba a una calidad de 1.080p hasta 30 fps con buenos resultados. La luminosidad de la escena, la nitidez y la reproducción de los colores sorprenden positivamente y, si activamos la función de visión nocturna, también cumple con las expectativas. A nivel de seguridad, los vídeos son cifrados con el estándar AES de 128 bits bajo los protocolos SSL/TLS.

Al ser una cámara cloud, los vídeos que graba se almacenan en la nube gratuitamente hasta dos días para visualizarlos, descárgalos o compartirlos. Además, es compatible con asistentes inteligentes, permitiendo transmitir el vídeo en directo a pantallas compatibles con Alexa y Google Assistant, como Fire TV de Amazon o Google Chromecast.