Desde hace tres años, el término ‘portonazo’ se introdujo en el lenguaje de las autoridades y de la sociedad chilena para tipificar un delito que, lejos de ser controlado, ha venido en aumento; solamente entre enero y mayo de este año, se registraron 727 casos, lo cual supera de forma notable los 491 de 2017, e incluso los 636 de 2016, cuando empezó a medirse este fenómeno.

Esta nueva modalidad de asalto consiste en robar a las víctimas cuando estas se encuentran en el proceso de abrir o cerrar el portón de sus casas desde su vehículo, el cual les es hurtado a mano armada. Precisamente, según la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana, el intento de robo de vehículos pasó de 2,2% en 2015 a 3,3% el año pasado.

Si bien ha habido esfuerzos por parte del Gobierno y los Carabineros de Chile para mitigar esta situación, aún no se ha logrado controlar un fenómeno que se puede presentar en cualquier parte del país. En solo Santiago, este delito ha migrado a diferentes comunas en donde hasta ahora aparecía de manera aislada. Lo único que estas entidades han hecho es realizar un seguimiento a bandas agrupadas por esta modalidad; sin embargo, quienes actúan de manera separada dejan a las autoridades con las manos atadas para prevenir este tipo de delincuencia.

Acciones sistemáticas

Una de las acciones que el ciudadano común debería adoptar es automatizar todo lo correspondiente al control de acceso: desde portones hasta rejas, con tal de que no tengan que descender del carro en el que se transportan. Y si bien ante un asalto a mano armada es muy poco lo que se pueda hacer, por la exposición a ser baleados a través del vidrio, una medida preventiva es contar con un sistema de videovigilancia para la posterior identificación y rastreo de los delincuentes.

Dicho sistema permite hacer seguimiento a los asaltantes una vez cometidos estos delitos y rastrear por dónde es que estos se escapan o pasean con mayor frecuencia. Es así como a través de las cámaras de seguridad instaladas por la municipalidad, el operador del sistema de videovigilancia ha logrado determinar que hay un vehículo que ronda normalmente el sector y no tiende a ser del domicilio. De esta manera, se activan las alarmas y se llama a la policía, que en varias ocasiones ha podido detener a varios delincuentes antes de cometer los ilícitos.

Como apoyo a esa labor, la compañía Hanwha Techwin cuenta con la Serie X, que incluye cámaras con analíticas internas a través de la instalación de software de una empresa socia para hacer reconocimiento de rostro. Así mismo, es posible realizar lectura de placa con el fin de determinar si aquel vehículo que ronda de forma sospechosa en el sector tiene cargo por robo o no.

Sucedido el ilícito, y en caso de que este ocurriera en la noche, estas cámaras cuentan con tecnología infrarroja (IR) de 50 metros que trabajan con cero luz. Así mismo, se disponen de cámaras capaces de control remoto direccional y de zoom (PTZ por sus siglas en inglés). Estas logran tomar hasta 350 metros de distancia, gracias a un IR inteligente; a medida que el zoom de la cámara avanza, el IR aumenta su potencia.

Finalmente, estos equipos cuentan con auto tracking. Esto significa que, una vez que se detecta un criterio a partir de la configuración de la cámara, esta lo sigue de forma automática y no lo pierde hasta que deja de tener ángulo de visión.

Los dispositivos están disponibles, falta la coordinación entre los circuitos de la policía nacional y la municipalidad. Por ello, una gran alternativa es desarrollar una tecnología tipo smart city que integre tanto estos sistemas como los de particulares y puedan estar interconectados bajo un gran sistema que combata con fuerza este tipo de delincuencia.

Pero a su vez, el uso de esta tecnología permitiría a la municipalidad atacar fenómenos como la congestión vehicular en sectores como el centro de Santiago. A través de cámaras con lente Fisheye (ojo de pez), de la línea P, podrían generarse mapas de calor para cuantificar los vehículos que allí confluyen y ayudar a potenciar el transporte ecológico que favorezca la movilidad del transporte público y bicicletas. Eso es parte de la vida funcional de un sistema inteligente.